
En el tiempo que el olvido ha alcanzado, un viejo monje se abandono a la existencia.
Pasaba los días enteros contemplando ya sin meditar… Estaba, Era.
Cuan sabio era el monje sin saber, no recordaba, nunca se le oyó hablar.
Tanto se cansó de caminar sobre el agua que su recuerdo se diluyo en el tiempo.

